Elegir un bañadorElegir un bañador no es sólo una cuestión de ajuste. El color también desempeña un papel clave: puede favorecer la tez, revelar el resplandor natural de la piel... o, por el contrario, endurecer los rasgos. Tanto si eres muy clara como si tienes la piel mate u oscura, existe una paleta ideal para sublimar tu tez sin quebraderos de cabeza. En JOTT, hemos optado por tonos bronceados, a la vez atrevidos y sutiles, pensados para todos los tonos de piel. Te ayudaremos a ver las cosas más claras.
El consejo definitivo si tienes la piel clara: evita los colores demasiado pálidos o demasiado parecidos a tu tono de piel, que pueden mezclarse demasiado y dar un efecto "soso". En su lugar, opte por un contraste ligero pero eficaz para su traje de baño: azules profundos, verdes esmeralda, frambuesa, óxido, burdeos... Estos tonos hacen resaltar su piel, al tiempo que mantienen una discreta elegancia.
Los estampados de monogramas sobre fondo oscuro también son una gran opción: crean relieve sin aplanar la tez. Y si te gustan los tonos pastel, no hay problema: los preferimos frescos y luminosos, como el rosa pétalo o el azul cielo, combinados con acabados blancos o en contraste para resaltar el color de la piel.
Cuando se tiene una piel mate o dorada por naturaleza, el reto consiste en resaltar el resplandor luminoso de la piel sin eclipsarlo. La buena noticia es que la mayoría de los colores te sientan bien. Pero algunos resaltan de verdad tu bronceado. Es el caso de los colores cálidos como el terracota, el coral, el naranja quemado y el caqui dorado. Estos colores crean un bonito contraste y realzan tu tez.
Los blancos luminosos también son grandes aliados: contrastan de maravilla con tu tono de piel y resaltan tu bronceado natural. Lo mismo ocurre con los colores pop como el fucsia, el turquesa o el amarillo chillón, siempre que los lleves con cortes sencillos. Para un estilo más discreto, opta por tonos tierra o pasteles cálidos, como el rosa viejo o el arena rosado.
Con la piel oscura, casi todo funciona: colores llamativos, tonos intensos, contrastes marcados... Elige tonos que resalten la profundidad de tu tono de piel, sin difuminarse ni desvanecerse. Los tonos brillantes y saturados, como el amarillo sol, el verde hierba, el azul real o el rojo amapola, funcionan especialmente bien. Resaltan a la perfección y aportan un efecto ultraluminoso.
También son preferibles los tonos metalizados: dorados, cobrizos, plateados... juegan con la luz y resaltan la belleza natural de la piel morena. Para un estilo de bikini más sobrio, los tonos chocolate, aubergine o azul noche ofrecen un aspecto muy elegante sin apelmazar. Y si dudas entre varias opciones, no olvides que los bañadores oscuros de una pieza con acabados en contraste son atemporales: eficaces, favorecedores y fáciles de llevar.
Hay ciertos tonos con los que todo el mundo está de acuerdo. Tanto si tienes la piel clara como dorada u oscura, los azules intensos (azul marino, cobalto, añil), los rojos atrevidos, el verde botella o el burdeos sientan bien a todos los tonos de piel. Son una apuesta segura: aportan carácter sin exagerar, y son fáciles de combinar con accesorios playeros o una camisa abierta.
En cuanto a los estampados, todo depende de tu estilo. Si tienes la piel clara, elige estampados sobre fondo oscuro para conseguir un contraste favorecedor. Si tienes la piel mate u oscura, los estampados gráficos coloridos, los monogramas o los toques fluorescentes pueden resultar muy estilosos (siempre que el corte siga siendo sobrio).
Un consejo a tener en cuenta: elige un estampado que no "funda" tu tono de piel en el conjunto del look. Y si te gusta mezclar y combinar, piensa en bañadores de dos piezas Mix & match: top liso + braguita estampada (o viceversa), funciona siempre.
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